
1. Los orígenes artesanales
El uso de tejidos se remonta a miles de años atrás. Las primeras civilizaciones —como las de Egipto, Mesopotamia, China e India— ya elaboraban tejidos con fibras naturales como el lino, el algodón, la lana y la seda. Estas fibras se trabajaban a mano utilizando herramientas rudimentarias como husos y telares simples.
- Tejidos prehistóricos: Usaban fibras vegetales trenzadas o anudadas.
- Antiguo Egipto: Dominaban el lino y tenían telares verticales.
- China (siglo XXVII a.C.): La seda se convirtió en un arte refinado, protegido como secreto de Estado.
2. Edad Media y Renacimiento
Durante la Edad Media, el arte textil se convirtió en una industria importante en Europa, con la lana como protagonista. Surgieron gremios de tejedores y tintoreros, y la producción textil empezó a organizarse de forma más estructurada.
- Se perfeccionaron los telares manuales.
- Se desarrollaron técnicas complejas como el jacquard primitivo en brocados.
- La Ruta de la Seda trajo nuevos materiales e inspiración desde Asia.
3. Revolución Industrial (siglos XVIII–XIX)
La gran transformación llegó con la Revolución Industrial. La invención de maquinaria textil revolucionó la producción:
- Spinning Jenny (1764): hilaba múltiples hilos a la vez.
- Telar mecánico de Cartwright (1785): automatizó el tejido.
- Máquina de vapor: permitió fábricas a gran escala.
El tejido dejó de ser una actividad doméstica o artesanal para convertirse en una industria.
4. Siglo XX: Diversificación y democratización
Durante el siglo XX, la industria textil vivió una explosión de innovación:
- Fibras sintéticas: El nylon (1935), el poliéster y la lycra ofrecieron alternativas resistentes, elásticas y económicas.
- Colorantes químicos: permitieron una gama más amplia y duradera de colores.
- Producción en masa: democratizó el acceso a la moda y los textiles.
Además, los tejidos comenzaron a aplicarse más allá de la ropa: tapicería, automoción, medicina, deporte, etc.
5. Siglo XXI: sostenibilidad e innovación tecnológica
La actualidad está marcada por dos grandes fuerzas: la sostenibilidad y la tecnología.
- Tejidos inteligentes: como los que reaccionan al calor, luz o estímulos eléctricos (wearables).
- Tecnología 3D y láser: permite diseñar y cortar con precisión milimétrica.
- Impresión textil digital: revoluciona la personalización y reduce el impacto ambiental.
- Fibras ecológicas y recicladas: como el Tencel, bambú, cáñamo o poliéster reciclado.
- Blockchain y trazabilidad: aplicados a certificar el origen y proceso del tejido.
Conclusión
De los telares manuales al diseño por inteligencia artificial, los tejidos han acompañado la evolución del ser humano, adaptándose a sus necesidades, cultura y avances tecnológicos. Hoy, el desafío es combinar la innovación con la responsabilidad medioambiental, construyendo un futuro textil más ético, funcional y creativo, en Saltex Tejidos nos caracterizamos por reciclar y aprovechar al máximo los stocks de grandes proveedores y confeccionistas para grandes marcas reconocidas.


